Los nacionalistas y republicanos siguen movilizándose para votar debido a la conciencia y el enfado por la negativa del unionismo a corresponder en estos asuntos y por el sentido de derecho sin ambages que sigue definiendo al unionismo.
En este sentido, los asombrosos comentarios de Danny Kennedy de que el Sinn Féin ganaba escaños a los partidos unionistas era malo para las relaciones comunitarias e incoherente con su promesa de construir una nueva Irlanda fue uno de esos momentos que captan lo alejados de la realidad que siguen estando muchos unionistas.
El techo de Alliance se ha revelado más bajo de lo que muchos esperaban. Mientras celebraban un nuevo escaño en Enniskillen, retrocedieron en Newry y Bannside, ambos escaños que se les antojaba ganar basándose en los números de 2019, y su tan esperado avance en Dungannon, Portadown, West Tyrone y Armadh no se materializó.
Los fracasos del partido para recoger segundos escaños en Antrim y North Lisburn fueron consecuencia de un aumento del voto del Sinn Féin y un voto resistente del SDLP, mientras que estará decepcionado por no haber recogido segundos escaños en Knockagh, Coast Road y Macedon.
La pérdida de los dos únicos representantes del partido en los ayuntamientos de Derry y Stranbane a favor del Sinn Féin revela el éxito de los mensajes positivos del partido republicano durante el año pasado.
La Alianza tiene menos posibilidades en las comunidades mayoritariamente nacionalistas porque tanto el Sinn Féin como el SDLP han demostrado durante muchos años su deseo de respaldar medidas reconciliadoras, adoptando una política progresista que ha frenado la pérdida de votos en favor del partido percibido como de centro.
La prueba de estas elecciones municipales es que los votantes favorables a la posición intermedia -los más impacientes por mejorar, quizá no demasiado preocupados por las cuestiones identitarias- siguen confiando en el liderazgo del nacionalismo, lo que contrasta claramente con la forma en que esta cohorte de votantes percibe el liderazgo político unionista.
En las elecciones municipales de 1993, el porcentaje combinado de escaños obtenidos por el SDLP y el Sinn Féin fue ligeramente inferior al 31%.
También en esas elecciones, la UUP y el DUP se hicieron por sí solos con casi el 52% de los escaños.
Avancemos 30 años y, junto con los concejales del TUV en 2023, se aseguraron el 40% de los escaños.
El ritmo y el alcance del cambio en esta sociedad son innegables.