CLAVES PARA ABORDAR DESDE EUSKAL HERRIA UN MUNDO CONVULSO

Gure Esku ha celebrado su II. Conferencia Soberanista bajo el título “La nación y la soberanía en disputa en el siglo XXI”. Jon Olano, Maite Ubiria y Jurdan Arretxe, con la dinamización de Ane Urkiri, han aportado la mirada del periodismo y han analizado la coyuntura actual.

Las ideas de nación y soberanía han vuelto al primer plano en todo el mundo (aunque, realmente, nunca se alejaron demasiado de él). En la primera mesa redonda de la conferencia, compuesta por cuatro periodistas, Ane Urkiri ha planteado la cuestión y Jurdan Arretxe, Maite Ubiria y Jon Olano han entrado al envite.

“Estamos sumergidos en un evidente caos: tenemos operaciones militares, una tendencia a oprimir a otras naciones… Y la soberanía está de nuevo en al centro; ahí tenemos, por ejemplo, el caso de Groenlandia. Quizás no vuelve en los parámetros que nosotros y nosotras defendemos, ya que muchos usos de la soberanía no son legítimos, pero es evidente que el tema vuelve a ser central. Por tanto, hay que aprovechar esta oportunidad; porque cuando existen oportunidades, hay que aprovecharlas”, señala Maite Ubiria.

En la misma línea, Jon Olano también considera que el tema de la soberanía vuelve a estar en el centro, “y, tal vez, la novedad es que esa soberanía es amiga de las fronteras, imagina un pueblo homogéneo, se mueve en claves imperialistas…”. En las naciones sin Estado, por el contrario, el soberanismo ha operado históricamente con otras lógicas, lejos de esos planteamientos reaccionarios, y en opinión de Olano, se encuentra bien posicionado en la actualidad, “tanto por los resultados electorales como por la coherencia de sus principios: en Escocia el SNP alcanzó el gobierno hace casi veinte años y ahí sigue; en Gales parece que Plaid Cymru tiene opciones de ganar; en Euskal Herria, especialmente en la CAV, vivimos una situación de bipartidismo imperfecto entre dos partidos abertzales; a otra escala, en Galicia, el crecimiento del BNG…”.

Jurdan Arretxe, por su parte, aborda el concepto mismo de soberanía: “En los últimos 20-30 años hemos vivido una ilusión: en el Estado español se ha dado un proceso de descentralización, se han cedido determinadas materias a la Unión Europea, hemos llegado a pensar que la Europa de los pueblos era posible, pero cuando las cosas se han tensado, han vuelto a aparecer los estados y también los movimientos reaccionarios. Eso nos lleva a plantear en qué consiste la soberanía: ¿Es soberano Irán [EE.UU. e Israel realizaron los primeros ataques contra Irán el mismo día en que se celebró la conferencia]? Llegó la pandemia y no teníamos mascarillas. Ser soberano también es eso: ¿hasta qué punto somos soberanos ante una crisis de ese tipo?”. Añade que, en la actualidad, la soberanía está marcada por cuatro factores: “Soberanía alimentaria, soberanía comunicativa (porque, cuidado, si eres un estado independiente, pero, sin embargo, todas tus comunicaciones pasan por Meta…), soberanía tecnológica y soberanía energética. Y para proteger todo eso, y aunque no nos guste, capacidad defensiva”.

El papel de Europa

A continuación, Urkiri ha puesto sobre la mesa el papel que juega Europa en este contexto. “Es bastante vergonzoso frente a la estrategia de EE. UU. y las grandes corporaciones. La Unión Europea plantea la soberanía en términos defensivos y subsidiarios. Dicha actitud, sin embargo, ha generado un despertar de la conciencia entre gran parte de la ciudadanía. Porque, desde la mencionada postura. difícilmente puedes defender lo que es tuyo; más aún en el mundo actual, donde las fronteras de un estado pueden ser vulneradas en cualquier momento, simplemente porque un dirigente que trabaja para las grandes corporaciones así lo ha decidido. Tengo una visión pesimista de la UE”, afirma Maite Ubiria. No obstante, en lo que se refiere a las naciones sin estado, considera que el marco europeo puede ofrecer oportunidades para dar pasos en el camino hacia la soberanía: “En la UE no existe tal prohibición del derecho de autodeterminación: ahí está el ejemplo de Groenlandia, el referéndum de Escocia o, de nuevo en el caso de Dinamarca, las Islas Feroe. Es cierto que, en el caso de Cataluña, pensábamos que Europa podía ser una oportunidad y que luego no jugó ese papel, pero considero que hay margen y que hay que aprovechar las escasas oportunidades que ofrece”.

Para Jurdan Arretxe la Unión Europea es una necesidad evidente: “Si resulta que en determinado ayuntamiento un concejal es corrupto, ¿eso significa que la totalidad del sistema de dicho ayuntamiento no funciona? No, significa que hay que quitar de ahí a ese concejal. Lo mismo ocurre con la UE. Creo que necesitamos a la Unión Europea para movernos por el mundo; cosa distinta es qué tipo de Unión Europea. La UE nació con una forma determinada y ahora se le están viendo las costuras. Sin embargo, ¿qué harían, por el mundo, una Euskal Herria libre, el Reino de España, Francia, Bélgica, Estonia… fuera de la UE?”.

En palabras de Jon Olano, durante mucho tiempo la Unión Europea, ante la carencia de riesgos, ha tenido una postura “acomodaticia”, y ahora no se encuentra preparada para hacer frente a un panorama convulso: “La UE nació en una situación ideal, en la que no era vulnerable y contaba con EE.UU. a su lado. Todo eso, sin embargo, ha saltado por los aires, como hemos visto recientemente en el caso de Groenlandia: si EE.UU. invadiera Groenlandia, ¿qué haría la OTAN? ¿Cumpliría los tratados? En absoluto, porque el que tiene el balón es EE.UU… Lo mismo pasa con la energía: no hemos empezado a plantear otras alternativas hasta que no hemos visto en peligro el suministro que viene de Rusia. Y en relación con la estrategia de seguridad nacional, la Unión Europea tiene actualmente un gran reto, porque Trump ya ha adelantado, sin tapujos, que va a prestar apoyo a los partidos de extrema derecha, y eso supone, sin ninguna duda, una ingerencia en las políticas internas europeas”.

¿Es Euskal Herria una isla?

Posteriormente, los tres ponentes han abordado el tema de la expansión del discurso reaccionario. Maite Ubiria señala que las secuelas dejadas por la globalización capitalista han impulsado dicha tendencia; que en el siglo XX también existían pensamientos reaccionarios, pero que ahora tienen una agenda bastante compartida que subordina los derechos de todos y todas a los intereses de una minoría. “Tienen grandes corporaciones detrás y una gran capacidad tecnológica. También se ha dado una pérdida de valores, gran parte de la ciudadanía se ha quedado sin criterios ni referentes, y la extrema derecha ha sabido moverse muy bien en esas aguas turbulentas”. En palabras de Ubiria, ante esa ola reaccionaria, Euskal Herria no es una “isla”, aunque añade que “en nuestro pueblo hay energías para hacerle frente, provenientes de nuestra historia y cultura; debemos fortalecer dichos recursos en las próximas décadas, porque esa será la mejor forma de defensa y, de paso, porque, con ello, avanzaremos en nuestro proceso de liberación”.

Arretxe retoma el concepto de “isla”: “No me gusta mucho ese concepto. Muchos países que hace unos años se consideraban islas, cuentan en la actualidad con una robusta ultraderecha. Es cierto que en Euskal Herria la ultraderecha, como sigla electoral, tiene hoy muy poca presencia, ¿pero hasta qué punto está calando el discurso reaccionario?”. Arretxe trae a colación el ejemplo de Cataluña, y explica una de las claves para la expansión de dichos discursos: “No es necesario que empeoren las condiciones de vida de la ciudadanía; eso les ayuda, por supuesto, pero ellos tienen suficiente con generar la sensación de que ‘todo va mal’. Fomentan el miedo, pero también es cierto que el presidente español Pedro Sánchez lleva años diciendo que viene la ultraderecha… Para combatir el miedo no se puede fomentar el miedo; se trata de mejorar la vida de la sociedad, de que los partidos políticos sean útiles para la sociedad… De lo contrario, vendrá la reacción”.

Precisamente, en relación con las formas de combatir el crecimiento de esa extrema derecha, Maite Ubiria afirma que hay que hablar “de todas las cosas”. Y concreta: “También de seguridad, pero sin dejar que el otro condicione el debate político. Porque la seguridad es ofrecer certezas a la ciudadanía, defender sus derechos básicos y su bienestar”.

Jon Olano concluye con optimismo, aunque advierte de que “en Euskal Herria no estamos libres de pecado”. Afirma que hay que combatir esos discursos diariamente, “y opino que, en ese aspecto, el soberanismo vasco está bien posicionado, porque se ha desarrollado y anclado sobre bases progresistas. No sé si existe un antídoto, pero la solución pasa por profundizar en esas bases: la fórmula no la tenemos tan lejos”.

Imágenes:  Gure Esku

TM eLab es una iniciativa de la Fundación Olaso Dorrea, entidad que aporta su patrimonio para dar un nuevo impulso al soberanismo vasco.

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