BASES DEL SOBERANISMO

Se decía que la soberanía estaba a punto de desaparecer debido a la globalización. No desapareció, por supuesto, y en la crisis actual de la globalización, se nos presenta con fuerza como concepto y praxis política. La revolución tecnológica ha reavivado la competencia feroz entre estados, y las esferas de influencia entre potencias se están remodelando. Al fijar dichas esferas, se nos plantean de nuevo las preguntas clásicas que yacen en el núcleo de la soberanía: ¿quién ejerce el mando, dónde y sobre qué personas? Y, en el mundo contemporáneo, debe añadirse otra pregunta imprescindible: ¿de qué manera gobernar?

Estamos sumergidos en plena revolución: tecnológica, energética, científica, climática, ideológica… La incertidumbre se ha extendido. Y en busca de certezas, recurrimos a las experiencias cercanas: el territorio, la comunidad, el pasado, la tradición… Como necesitamos comunidades situadas para calmar las inquietudes personales y colectivas, la soberanía baja de los ámbitos virtuales y de «las nubes» a la tierra. Sin embargo, esa tendencia a volver al territorio y a la comunidad cercana puede tomar diferentes direcciones ideológicas. Es evidente que las ideas de nación y soberanía están de vuelta en todo el mundo, pero ¿sobre qué principios, valores y bases se produce este retorno?

De hecho, la soberanía puede entenderse de diferentes maneras. Durante años ha predominado una comprensión concreta del concepto «soberanista», pero ahora ha comenzado a anclar en diferentes «puertos ideológicos»: hoy en día, pueden definirse como «soberanistas» una persona seguidora de Trump en EE. UU., alguien que milite en Aliança Catalana, una persona sindicalista o integrante de movimientos sociales de Euskal Herria, o activistas independentistas de Escocia.

Por tanto, los agentes, movimientos y personas a título individual que se consideran soberanistas tienen bases totalmente diferentes y, en muchos casos, contrapuestas. Matices aparte, se pueden percibir dos tendencias principales. Por un lado, el «puerto soberanista reaccionario», donde el barco de la soberanía ha anclado en la derecha de muchos países. Esta tendencia comparte prácticas como el individualismo, la erosión del estado social, la xenofobia o el antifeminismo. Por otro lado, el «puerto soberanista progresista». En la mayoría de las naciones sin estado, los movimientos a favor de la soberanía han adoptado un carácter progresista: límites al mercado, vínculo entre soberanía política y derechos sociales, lucha contra la opresión de género y una visión dinámica e inclusiva de la identidad.

El sábado 28 de febrero analizaremos todo esto en la II Conferencia Soberanista de Gure Esku, en el Bizkaia Aretoa de Bilbao. Hoy en día, la ciudadanía vasca necesitamos imperiosamente la soberanía para hacer frente a los retos actuales. Está claro que nuestro movimiento, diverso y amplio, tiene un modelo basado en los derechos de todas las personas, lejos de la visión cerrada de la ola reaccionaria.

Contaremos con la participación de diversas ponentes y ponentes: Jurdan Arretxe, Maite Ubiria y Jon Olano realizarán el análisis de coyuntura bajo la guía de Ane Urkiri; Zelai Nikolas entrevistará a Xavier Antich (Òmnium Cultural); y finalmente, sobre las variantes de la soberanía, debatirán Vicent Flor, Michel Cahen, Malen Dominguez y Nagore Calvo, con la dinamización de Pili Kaltzada.

Os invito a participar en esta II Conferencia Soberanista (izenaeman.gureesku.eus). Queremos ser un punto de encuentro para agentes, movimientos y personas que, a título individual, trabajamos por la soberanía. Reflexionemos y actuemos conjuntamente.

Josu Etxaburu, portavoz de Gure Esku

Gure Esku
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